Vaca Muerta: La gran apuesta energética de Argentina
Vaca Muerta ya no es sólo una promesa: es la columna vertebral del futuro energético y exportador de nuestro país. Este yacimiento de esquisto, ubicado principalmente en la Cuenca Neuquina —y que se extiende por unas 30.000 km²— representa una de las mayores reservas de gas y petróleo no convencionales del mundo.
Producción e infraestructura: rumbo a un 2026 récord
Las señales que llegan desde 2025 anticipan un 2026 con intensidad inusitada. Según reportes recientes, se proyecta que durante el próximo año se concreten unas 28.040 etapas de fractura —un aumento del 22 % respecto a 2025 —, lo que implicaría superar con creces las 17.800 fracturas registradas en 2024.
Ese nivel de actividad no es anecdótico: marca un salto operativo histórico que se traduce en producción sostenida de petróleo y gas shale, estabilización de volúmenes y aumento de la escala exportadora. En particular, la principal operadora, YPF, liderará con fuerza el ritmo de perforaciones, con unas 13.600 etapas previstas —casi la mitad del total proyectado—, relegando a sus siguientes competidoras a una distancia considerable.
Además, la infraestructura acompaña la ambición: el megaproyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), con su oleoducto de 437 km y terminal marítima en Punta Colorada, avanza más rápido de lo previsto y se encamina a operar en 2026. Esa obra será clave para consolidar la capacidad de evacuación del crudo no convencional, con una primera fase que prevé transportar hasta 390 000 barriles por día.
Exportaciones y divisas: un aporte estratégico al país
Con ese nivel de producción y logística lista, Vaca Muerta aparece como la gran palanca de ingresos en dólares para 2026. Un informe privado estima que la producción no convencional podría generar unas divisas por US$ 12.000 millones.
El mismo informe plantea escenarios optimistas: en uno de ellos la producción promedio diaria superaría los 937.000 barriles, con alrededor de 642.000 barriles por día provenientes del shale — y un tercio de ese volumen destinado a mercados externos.
Ese flujo podría dar lugar a un superávit energético sin precedentes, transformar la balanza comercial y posicionar a Neuquén como la locomotora del desarrollo exportador argentino.
Contexto operativo: maduración y competencia creciente
El salto proyectado no viene sólo de más perforaciones: también se apoya en procesos más eficientes. En 2025, YPF ya superó las 10.000 punciones a la roca madre, lo que marcó un hito en su operativa.
El mapa de operadoras —hasta ahora dominado por YPF— empieza a mostrar signos de competencia más intensa: empresas como Vista Energy, Pluspetrol, Tecpetrol, Pampa Energía, Shell Argentina, entre otras, proyectan volúmenes significativos de fracturas para 2026.
Eso no sólo diversifica la operatoria: trae consigo mejoras operativas, competencia por eficiencia, adopción de nuevas tecnologías y —potencialmente— mayor atractivo para inversiones externas.
Desafíos y riesgos: lo que hay que gestionar con inteligencia
Pero no todo es automático. La ambición de Vaca Muerta para 2026 requiere un marco estable: precios internacionales consistentes, certidumbre regulatoria, compromiso inversor, y —fundamentalmente— planificación estratégica de largo plazo.
La ejecución del oleoducto VMOS, por ejemplo, implica obras de infraestructura clave. Si bien hoy está en marcha con avances concretos, el éxito dependerá de que todo el esquema logístico y de transporte esté operativo a tiempo.
Además, la escala de inversiones requeridas —tanto de las operadoras como del Estado —es importante. Es clave asegurar un entorno macroeconómico que brinde previsibilidad.
Mirada estratégica: por qué Vaca Muerta debe ser prioridad nacional
Desde mi rol de Presidente de Dibutec Proyectos y Construcciones S.A, veo a Vaca Muerta como uno de los pilares estratégicos para una reactivación sostenible de la economía argentina. Si logramos consolidar operaciones, exportaciones y atraer inversiones, la cuenca puede:
- Generar ingresos por miles de millones de dólares, mejorando la balanza comercial.
- Impulsar desarrollo industrial y empleo en Neuquén y zonas vinculadas (construcción, servicios, transporte).
- Disminuir la dependencia energética de importaciones: tanto de gas como de combustibles.
- Ofrecer estabilidad energética a largo plazo, con gas y petróleo para el consumo interno y exportaciones.
Eso no es una visión fantasiosa: los números proyectados para 2026 lo avalan. Pero lograrlo requiere compromiso, estrategia y músculo inversor colectivo —público y privado—.
José Cabello,
Presidente Dibutec Proyectos y Construcciones S.A.



